Oír bien es mucho más que escuchar sonidos. Es seguir conectado con las personas que queremos.

Con el paso de los años, nuestro cuerpo experimenta cambios naturales y la audición no es una excepción.

A partir de los 60 años, muchas personas comienzan a notar que les cuesta entender determinadas conversaciones, especialmente cuando hay ruido de fondo o varias personas hablando a la vez.

Este fenómeno se conoce como presbiacusia, una pérdida auditiva relacionada con el envejecimiento que puede influir en nuestra comunicación, nuestras relaciones sociales y nuestra calidad de vida.

Pero hay algo importante que debes saber:

Perder audición con la edad no significa tener que renunciar a escuchar y disfrutar de los momentos cotidianos.

Hoy existen soluciones que pueden ayudarnos a mejorar la comunicación y seguir disfrutando de las conversaciones con familiares y amigos.

¿Qué es la presbiacusia?

La presbiacusia es una pérdida progresiva de audición asociada al envejecimiento.

Generalmente, afecta a ambos oídos y suele comenzar con una mayor dificultad para percibir los sonidos agudos.

Esto explica por qué algunas personas escuchan que alguien les está hablando, pero no consiguen entender correctamente todas las palabras.

Por ejemplo, pueden distinguir la voz de un familiar, pero tener dificultades para reconocer determinadas consonantes.

Con el tiempo, seguir una conversación en un restaurante, una reunión familiar o un lugar concurrido puede convertirse en un esfuerzo.

Aunque es más frecuente en edades avanzadas, no todas las personas desarrollan presbiacusia a la misma edad ni con la misma intensidad.

Además del envejecimiento, otros factores pueden influir en nuestra salud auditiva, como la exposición prolongada al ruido, determinadas enfermedades o algunos medicamentos.

Por eso, ante una dificultad auditiva, es importante realizar una valoración profesional y no atribuirla automáticamente a la edad.

Primeros síntomas de la pérdida auditiva

En muchas ocasiones, la pérdida auditiva aparece de forma tan gradual que resulta difícil identificar sus primeras señales.

De hecho, a veces son los familiares quienes detectan los cambios antes que la propia persona.

Estos son algunos de los síntomas más habituales:

  • Dificultad para entender conversaciones. Escuchas que alguien habla, pero no consigues distinguir todas las palabras.
  • Problemas para escuchar con ruido de fondo. Te cuesta seguir una conversación en restaurantes, reuniones o lugares concurridos.
  • Necesidad de subir el volumen. Pones la televisión o la radio más alta de lo habitual.
  • Pedir que repitan las cosas. Utilizas con frecuencia expresiones como «¿qué has dicho?» o «¿puedes repetirlo?».
  • Dificultad para escuchar sonidos agudos. Algunas voces pueden resultar más difíciles de comprender.
  • Cansancio después de conversar. Necesitas concentrarte tanto para entender lo que dicen los demás que terminas agotado.

Si te identificas con varias de estas situaciones, puede ser un buen momento para revisar tu audición.

No es necesario esperar a que las dificultades sean importantes para consultar con un profesional.

¿Cómo afecta la presbiacusia a nuestra vida diaria?

La pérdida auditiva no solo afecta a nuestra capacidad para escuchar.

También puede influir en cómo nos relacionamos con los demás y en nuestro bienestar emocional.

Imagina estar en una comida familiar y no conseguir seguir las conversaciones.

O reunirte con amigos y tener que pedir constantemente que repitan lo que están diciendo.

Cuando estas situaciones se repiten, algunas personas comienzan a evitar determinadas actividades porque escuchar se convierte en un esfuerzo.

Esto puede favorecer sentimientos de frustración, inseguridad o aislamiento social.

Cuidar nuestra audición también significa cuidar nuestras relaciones personales.

Poder participar en una conversación, disfrutar de una reunión familiar o escuchar la voz de nuestros seres queridos forma parte de nuestra calidad de vida.

Por eso es tan importante prestar atención a los primeros síntomas y buscar soluciones adaptadas a cada persona.

¿Cómo afrontar la pérdida auditiva después de los 60 años?

Aceptar que nuestra audición está cambiando puede llevar tiempo.

Sin embargo, dar el primer paso permite conocer qué está ocurriendo y valorar las opciones disponibles.

Estas son algunas recomendaciones que pueden ayudarte.

1. Realiza una revisión auditiva

Si notas que cada vez te cuesta más entender las conversaciones, lo primero es realizar una valoración auditiva.

Mediante las pruebas adecuadas, un profesional puede evaluar tu capacidad auditiva y detectar posibles alteraciones.

Los resultados permiten orientar sobre el tipo y el grado de pérdida auditiva y valorar las soluciones más apropiadas.

En determinados casos, también puede ser necesario acudir a un especialista en otorrinolaringología para descartar otras causas.

No esperes a dejar de escuchar bien para pedir ayuda.

Una detección temprana permite actuar antes de que las dificultades de comunicación afecten más a tu día a día.

2. Valora el uso de audífonos

Los audífonos actuales han evolucionado considerablemente.

Hoy existen dispositivos discretos, cómodos y con tecnologías diseñadas para facilitar la comprensión del habla en diferentes situaciones.

Algunos modelos incorporan funciones que ayudan a gestionar el ruido ambiental y adaptarse a distintos entornos sonoros.

Pero no todas las personas necesitan el mismo tipo de audífono.

La elección debe tener en cuenta aspectos como:

  • El grado y tipo de pérdida auditiva.
  • Las actividades habituales.
  • Los entornos donde existen mayores dificultades.
  • La comodidad.
  • Las preferencias personales.
  • La facilidad de manejo.

Una adaptación profesional de audífonos es fundamental para ajustar correctamente los dispositivos y comprobar sus resultados.

Es importante recordar que los audífonos no curan la presbiacusia ni devuelven una audición completamente natural, pero pueden mejorar notablemente la comunicación de muchas personas.

3. Adopta hábitos que faciliten la comunicación

Existen pequeños cambios que pueden hacer mucho más sencillas las conversaciones.

Por ejemplo:

  • Habla cara a cara con la persona que tienes delante.
  • Busca lugares tranquilos y reduce el ruido de fondo.
  • Procura que exista una buena iluminación para poder observar las expresiones faciales.
  • Pide a tus familiares que hablen con claridad y a un ritmo natural.
  • No es necesario gritar: suele resultar más útil hablar de forma clara.
  • Si no entiendes una frase, pide que la expliquen de otra manera.
  • En reuniones familiares, intenta sentarte en un lugar desde el que puedas ver a los demás.

Estas recomendaciones pueden resultar útiles tanto para personas que utilizan audífonos como para quienes todavía están valorando esa posibilidad.

4. Involucra a tu familia

El apoyo de las personas cercanas es especialmente importante cuando aparecen dificultades auditivas.

A veces se producen malentendidos porque los familiares creen que la persona no está prestando atención.

Sin embargo, escuchar una voz no siempre significa comprender correctamente lo que se está diciendo.

Por eso es importante explicar lo que ocurre y buscar juntos formas de facilitar la comunicación.

Hablar de frente, evitar las conversaciones desde otra habitación y reducir el ruido de fondo son pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia.

La paciencia y la comprensión ayudan a que las conversaciones sigan siendo agradables para todos.

5. Cuida la salud de tus oídos

Además de revisar la audición, existen hábitos que pueden ayudarte a protegerla.

Evita la exposición prolongada a ruidos intensos y utiliza protección auditiva cuando sea necesaria.

Tampoco introduzcas bastoncillos ni otros objetos dentro del conducto auditivo.

Si sospechas que tienes un tapón de cerumen, consulta con un profesional para que pueda valorarlo.

Y recuerda: una pérdida auditiva repentina, especialmente si afecta a un solo oído, requiere valoración médica urgente. No debe confundirse con una presbiacusia progresiva.

¿Cuándo es recomendable revisar la audición?

No existe una única frecuencia de revisión adecuada para todas las personas.

Dependerá de la edad, los antecedentes, la exposición al ruido y la presencia de síntomas.

Sin embargo, a partir de los 60 años es especialmente recomendable prestar atención a los cambios auditivos.

Si tienes dificultades para entender conversaciones, necesitas subir mucho el volumen de la televisión o notas que cada vez te cuesta más escuchar en ambientes ruidosos, conviene solicitar una valoración.

También es recomendable consultar si tus familiares han comenzado a comentarte que no escuchas como antes.

Detectar una pérdida auditiva a tiempo puede ayudarte a mantener una mejor comunicación y autonomía.

En Opticalia Nieto te ayudamos a escuchar mejor

En Opticalia Nieto sabemos que una buena audición es fundamental para disfrutar plenamente de la vida.

Por eso queremos ayudarte a cuidar tu salud auditiva y encontrar soluciones adaptadas a tus necesidades.

Si notas que te cuesta entender las conversaciones, necesitas subir el volumen de la televisión o simplemente quieres comprobar cómo escuchas, pide cita con nuestro equipo.

Estaremos encantadas de atenderte y orientarte.

Porque escuchar bien significa seguir disfrutando de las pequeñas cosas:

Una conversación. Una risa. La voz de tus seres queridos.

No dejes que la pérdida auditiva te aleje de lo que más importa.

Pide tu cita en Opticalia Nieto y empieza a cuidar tu audición.